Mientras tomaba una
taza de té en un Starbucks céntrico, Michael Rubio recordó cómo cuatro
amigos contrajeron VIH a través de relaciones sexuales sin protección,
todos en el plazo de un año. La noticia consternó a Rubio, un homosexual
de 28 años de edad, y lo hizo probar una nueva y polémica forma de
prevención del VIH: una píldora diaria que estudios demuestran es
altamente efectiva al proteger a las personas contra la infección.
"Como mi círculo cercano se vio tan afectado en el último año, no fue
difícil considerar esto para mi vida ahora", dijo Rubio, un coordinador
en el Centro de Recursos para Positivos, una agencia de servicio social
para personas con VIH.
La mera existencia de esa
opción representa un asombroso giro en la historia demasiado larga de la
epidemia del sida. Muchos expertos en salud esperaban que el
medicamento - Truvada, una combinación de dos fármacos antivirales que
habían sido usados para tratar el VIH desde 2004 - fuera exuberantemente
adoptado por los homosexuales sin VIH.
En vez de
ello, Truvada ha sido lento en cobrar impulso como un preventivo del VIH
en los 18 meses transcurridos desde que la estrategia fue aprobada por
la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su
sigla en inglés). En ciertos círculos, la idea de que homosexuales sanos
tomaran un medicamento para evitar la infección - un enfoque llamado
profilaxis previo a la exposición, o PrEP por su sigla en ingles - se ha
topado con la hostilidad o la indiferencia.
"Ha
recibido toneladas de atención en las reuniones sobre el VIH como una
nueva herramienta para la prevención, y yo la considero una opción
importante para la persona correcta", dijo la doctora Lisa Capaldini,
médico de atención primaria aquí que atiende a muchos homosexuales. "Y,
sin embargo, hay muy poco interés entre mis pacientes. Hay una
desconexión fascinante".
Durante 30 años, funcionarios
de salud pública han promovido agresivamente el uso del condón durante
todos los encuentros sexuales como el único método efectivo, aparte de
la abstinencia, para evitar la transmisión del VIH. Sin embargo, cada
año están ocurriendo 50 mil nuevas infecciones en Estados Unidos ; la
transmisión sexual entre varones representa más de la mitad de ellas, y
un número desproporcionado entre afroamericanos y otras minorías.
Muchos expertos elogiaron al Truvada como una oportunidad de reducir
las nuevas infecciones entre los grupos de alto riesgo como los
homosexuales jóvenes, personas en relaciones con parejas con VIH, y
prostitutas. La FDA pidió que las recetas fueran acompañadas de
orientación, pruebas de detección de VIH frecuentes, y una continua
promoción del sexo más seguro, aunque la investigación sugiere que el
uso diario de la píldora por sí solo confiere protección casi completa.
Para muchos homosexuales, y para algunos funcionarios de salud pública, la nueva opción ha significado esperanza y confusión.
"Hemos tenido varias décadas de recomendar el uso de condones", dijo el
doctor Kenneth H. Mayer, profesor de medicina en la Universidad de
Harvard y director de investigación médica en Fenway Health, un centro
comunitario en Boston con muchos pacientes homosexuales y lesbianas.
"Ahora estamos diciendo: 'He aquí una píldora que podría protegerle si
no usa condones'. De modo que es como ignorar las normas comunitarias".
Sin duda, menos personas de lo que esperaban muchos expertos han
probado la PrEP. Según un análisis de Gilead Sciences, que produce el
medicamento, datos de más de la mitad de las farmacias minoristas en el
país indicó que mil 774 personas presentaron recetas para el Truvada
para la prevención del VIH de enero de 2011 (podría ser prescrito sin
etiqueta antes de la aprobación de la FDA) a marzo de 2013 . Las cifras
no incluyeron a los miles que ya recibían el medicamento como
participantes de la investigación.
Casi la mitad de
las recetas fueron para mujeres, una sorpresa para quienes esperaban que
los homosexuales fueron los primeros en adoptarlo. La doctora Deborah
Cohan, ginecobstetra de la Universidad de California en San Francisco,
lo ha prescrito a varias mujeres con parejas con VIH, incluida una que
busca embarazarse.
"Es hermoso que tengamos esta intervención que funciona para las mujeres que la necesitan", dijo Cohan.
Entonces, ¿por qué no lo han adoptado más homosexuales?
Algunos hombres han reportado recibir reacciones negativas de sus
proveedores de atención de salud cuando sacaron a relucir el tema. El
uso del medicamento como un preventivo puede ser estigmatizador entre
los homosexuales también: el término "prostituta de Truvada" ha sido
hecho circular entre algunas redes sociales.
Y muchos
simplemente quizá no sepan mucho sobre la estrategia. Gilead no ha
lanzado una campaña pública para comercializar el Truvada para la
prevención, sino que más bien ha patrocinado actividades de otras
organizaciones. Fenway Health, por ejemplo, ha recibido financiamiento
de Gilead para algunas actividades de educación e investigación
relacionadas con la PrEP.
Los efectos colaterales
potenciales como daño hepático y pérdida de densidad ósea, aunque raros,
también son un motivo de preocupación. Y el Truvada es caro: más de mil
dólares al mes. Hasta ahora, las aseguradoras privadas y públicas,
incluidos los programas Medicaid estatales, generalmente han cubierto el
medicamento para la prevención. (Gilead también lo ofrece a algunos
pacientes que no pueden pagarlo.)
Pero un cambio
generacional en las actitudes hacia el VIH entre los homosexuales quizá
también esté desempeñando un papel, dicen algunos expertos. Con los
avances en el tratamiento, muchos hombres más jóvenes que no
experimentaron los peores años de la epidemia tiene menos miedo a las
consecuencias de la infección. Además, los medicamentos actuales pueden
reducir los niveles virales en las personas con VIH al punto en que el
riesgo de transmisión es insignificante, reduciendo aún más la necesidad
percibida de la PrEP entre las parejas sin VIH.
Damon
Jacobs, un sicoterapeuta de Nueva York, empezó a tomar Truvada tras el
rompimiento de una relación a largo plazo. "Encontré que yo no era ya
tan consistente en el uso del condón como había sido en los primeros
días, y eso me asustó mucho", dijo Jacobs, de 42 años de edad, quien
tiene una página de Facebook que promueve la PrEP. Dijo que no se ha
saltado una dosis en dos años; también reconoció que ahora era mucho
menos probable que usara condones.
Ese tipo de
reconocimiento pone nerviosos a algunos expertos en atención de salud,
pese a la eficacia del Truvada cuando se usa diariamente. La Fundación
para la Atención Médica del Sida, un importante proveedor de servicios
relacionados con el VIH con sede en Los Ángeles, cabildeó contra la
aprobación por parte de la FDA del Truvada para la prevención del VIH,
argumentando que sería más probable que los hombres que tomaran el
medicamento incurrieran en prácticas sexuales más riesgosas.
Sin duda, el "hartazgo del condón" entre los homosexuales es real. La
proporción que reportó sexo anal sin protección en el último año se
elevó a 57 por ciento en 2011 respecto de 48 por ciento en 2005, según
los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades. Pero un
estudio reciente encontró que los hombres en un gran ensayo clínico que
creían que estaban tomando Truvada en vez de un placebo no incrementaron
su comportamiento riesgoso.
Por su parte, Rubio, el
coordinador de San Francisco, dijo que seguía siendo "persistente" en el
uso de condones. "Para mí, esta es otra capa de protección", dijo. El
apegarse al régimen del medicamento en otro tema espinoso. El ensayo
principal que confirmó al Truvada como un preventivo del VIH efectivo
entre los varones que tienen relaciones sexuales con varones, también
encontró que muchos participantes no tomaban la píldora todos los días,
lo que les hacía más vulnerables a la infección.
Michael Weinstein, presidente de la Fundación para la Atención Médica
del Sida, advirtió que el cumplimiento en la ingestión del medicamento
seguirá siendo un problema, que probablemente conduzca a más infecciones
y el surgimiento de cepas del VIH resistentes al fármaco. "Si la
persona no toma el medicamento todos los días y no usa condones, y es
altamente activa sexualmente, va a contraer la infección", dijo
Weinstein.
Los defensores de la PrEP argumentan, sin
evidencia sustancial hasta la fecha, que las personas que ahora estén
tomando o empezando a tomar el Truvada para prevención quizá tengan más
probabilidad de seguir las instrucciones porque saben que funciona, a
diferencia de los participantes en los primeros ensayos clínicos.
En cualquier caso, es poco probable que el protocolo de la profilaxis
previa a la exposición en sí misma experimente cambios importantes
conforme surjan conclusiones de la investigación actual y por venir con
otras formulaciones del Truvada como geles y soluciones inyectables,
regímenes de dosis menos frecuentes y el uso de otros medicamentos.
"La gente no va a hacer filas, pero no soy pesimista", dijo Mayer de
Fenway Health. "Va a tomar tiempo. Realmente estos son los primeros
días".
http://www.entornointeligente.com/articulo/1896665/Truvada-la-pildora-que-ayuda-a-prevenir-el-VIH-19012014